martes, 1 de abril de 2008

La memoria 3

Los días transcurrían entre el hastío de la inactividad y la sensación de ir recuperando lentamente algunas zonas de la memoria.

Con un aprendizaje, de algún modo infantil, Francisco iba adquiriendo cierta destreza con los instrumentos de su entorno. Aprendió a subir y bajar la cama, encender y apagar luces, etc.

Un día le vino el recuerdo de la televisión y le sorprendió no ver ningún aparato en la habitación. Sin embargo, en la pared que tenía delante, había como una especie de negro cuadro inmenso con una lucecita roja en su parte inferior derecha. Pensó que era un cuadro absurdo... todo negro. Y con un marco de plástico.

De vez en cuando venían personas vestidas de blanco que le cambiaban las vendas, le hacían mediciones, etc. Sintió que su recuperación dependía en buena parte de estas personas cuidadoras.

Las observaba y las escuchaba con atención, pero muchas de sus palabras no tenían sentido para Francisco. Por esta razón no podía entender las frases completas. Su capacidad para procesar y entender los mensajes hablados era todavía escasa, así como su facultad para hablar.

Poco a poco iba tomando conciencia de haber tenido un pasado, estar viviendo un presente de transición y un futuro incierto pero, por el momento, con las necesidades vitales cubiertas. No sabía, ni le preocupaba, en qué lugar geográfico se encontraba y, menos aún, el año. Le sonaba un 19.. algo.

Con respecto a ésto último, le pareció percibir una leve sensación de anacronismo. Era como si su reloj vital no encajara con los objetos de su alredor, pero no podía pensar con claridad.....